Las Grandes Aguas
De c�mo la casa 9 se inunda y la familia se muda a la casa 6. Del rostro en la pared y del pino de navidad.
De la III Parte de Ensayo de una Tonteria: “La d�cada perdida”
Cuando llegu� de las vacaciones me sorprend� de que mi casa, la casa 9, estuviera vac�a. Claro que de inmediato me enter� que estabamos ahora en la casa 6. No me sorprendi� que la mudanza fuera tan r�pida, un d�a, porque sab�a que contabamos con la ayuda del personal de intendencia del “Centro”.
La casa 6 era mas chica, pero ese no era el problema, el problema era el rostro en la pared.
La verdad es que era mas una mancha que una cara, pero ahi estaba.
Afortunadamente no fue mi rec�mara.
La historia del rostro en la pared
En la casa 6, en el primer cuarto a la derecha de la entrada principal, sobre el marco de la pared hab�a una mancha. Desde que el “Centro” era una f�brica de telas, Cuando la f�brica cerr� y se reacondicionaron las casas, los alba�iles prend�an veladoras a la mancha, que, en ese tiempo se pensaba que era una aparici�n sobrenatural: un “divino rostro”.
Cuando se cre� el “Centro” y se volvieron a reacondicionar las casas, se cubri� con yeso la pared sobre la que aparec�a el rostro, se pint�, se tir� el yeso, el firme y todas las capas de cemento que cubr�an la pared, cuatro o cinco veces se repiti� el procedimiento.
Cuatro o cinco veces volvi� a aparecer el “rostro”. Todas las historias que se contaban en ese entonces ten�an un sabor sobrenatural, y eran mas bien de terror que piadosas historias de fe.
Yo la v�. Visitaba esa casa para jugar y ver la mancha. Nunca tuve la fe necesaria para ver en esa mancha el rostro que contaban. No imaginaba tampoco que esa casa ser�a la nuestra.
Cuando llegamos, por culpa de las grandes aguas, ese cuarto fue la rec�mara de mi hermano “el doctor”. Pintamos la casa, de un sencillo color cafe y la macha desapareci�.
Las Grandes Aguas
�Qu� contentos estabamos en nuestra nueva casa!
Era enorme. No ten�a un gran jard�n, pero la casa era verdaderamente grande. Ten�a un patio interior cerrado, donde mi perra pod�a vivir.
El problema eran los ruidos. Las pisadas en el techo. Nos inventamos una historia: dec�amos que durante el d�a, el calor hac�a que se formaran burbujas de aire en el impermeabilizante del techo, y en la noche esas burbuijas explotabas, lo que produc�a esos sonidos, como pisadas.
El hecho que estuvieramos en pleno invierno no nos importaba, con tal de tener una explicaci�n “cient�fica”.
Claro que esa teor�a no explicaba que las puertas cerradas se abrieran solas, ni que todos vieramos como giraba solos los picaportes de esas puertas.
Y por supuesto, tampoco serv�a para explicar las Grandes Aguas.
Y es que meses despu�s de llegar a la casa nueve, empez� la �poca de lluvias. Y, ya no era extra�o, el agua pasaba a trev�s del techo, del impermeabilizante del techo, y llov�a dentro de la casa.
Por la forma tan extra�a de la casa, el agua no sal�a por las puertas, que eran cuatro, si no que se quedaba dentro de la casa. Y nos inundabamos.
Al principio de las lluvias no nos import� tanto. pero cuando empezaron las lluvias fuertes, pod�amos ver llover dentro de la casa. No eran goteras, era lluvia dentron de la casa. Poner cubetas, vasos, charolitas no serv�a de nada, porque llov�a dentro de toda la casa.
Debo confesar que me fui de vacaciones todo el verano. Asi que me perd� la mejor parte de las Grandes Aguas. Cuando regres� ya nos hab�amos mudado. A la casa 6.



