El Salvador Recurrente

Dice Martín que no soy ningún salvador, pero así "Salvador". Y tiene razón, no lo soy. Nada mas lejos de la realidad. En realidad soy el Rescatado, o el salvado (pero eso suena a comida para pollos). Tendría que explicarle a Martín porque no soy salvador sino salvado, pero no se me da la gana contarle mi historia.

Dice Martín que soy un manipulador y que antes eran muy unidos (o sea que yo vine a separarlos). Y aquí hay todavía mayores divergencias. Yo digo que Lupecina no debería ser manipulada por nadie. No por mi, no por su mamá, no por su hermando. O sea, yo digo que no la manipulo, pero algunas personas, como Martín,  pueden pensar diferente. sobre la unidad de su familia, no tengo nada que decir.

Y la pregunta todos ustedes se están haciendo es ¿Qué piensa Lupecina?

Lupecina tiene algo que decir y es, queridos amigos mios, muy, pero muy interesante.

Lupecina dice, por ejemplo, que ella decide si se deja manipular o no. Si hace caso a los intentos de manipulación, de Martín o mios (aunque yo jure que dichos intentos no existen).

Lupecina dice que no es cierto que sean unidos, pero los argumentos de Lupecina no caben en este blog. :-)

En fin, Martín inició esto por un malentendido. No es la escalera lo que me importa. No la estoy manipulando por una escalera. Ni soy el salvador de las escaleras. Lupecina uso el argumento de la escalera como una forma de reprocharle a su hermano el comportamiento que la lastima. Para poner un ejemplo burdo, es como si le hubiera aventado lo primero que tuviera a la mano. Como en esas escenas en las películas en la que vuelan platos, floreros y todo lo que le pueden aventar a alguien.

Martín lo entendió todo mal y ahora cree que lo que sea que pasa (a mi no me queda claro) es mi culpa.